Política

La venganza del texto

CONCIENCIA CRÍTICA   |   Miguel Ángel Huamán   |   Enero 20, 2024

El ensayo Escritura No-creativa (2011) de Kenneth Goldsmith constituye una lectura desde el sistema productivo de la cultura del espectáculo (“El mundo está lleno de textos” y estos son “objetos más o menos interesantes”) y propone que “tenemos que aprender a manejar la vasta cantidad ya existente”. En el caso de la literatura se trata de la hegemonía del prototipo del genio “no-original” que ha proliferado por la revolución informática y digital, generadora de una eclosión, un huayco de textos en formatos diversos considerados en sentido ampliado como artísticos o literarios[1]. La sustitución de la imagen romántica del artista, antes visto como una personalidad singular, excéntrica y enigmática, por la del creador visto como un programador obsesivo por internet y la multimedia, solo entroniza la novedad, lo nuevo, en detrimento de la innovación o la auténtica creatividad.

Así esta escritura electrónica ha sido sobrevalorada en términos positivos con la denominación de Goldsmith de “literaturas no-creativas”. En este punto es imprescindible recordar que la escritura constituye una técnica del uso del lenguaje que nos permite a los seres humanos crear y conservar, a partir de un limitado repertorio de signos, doblemente articulados, una infinitud de contenidos e ideas que significan de modo dinámico y diferencial exponencialmente, gracias a su relación con contextos socio-culturales en constante evolución. Lo realmente maravilloso es la imaginación de nuestra cognición especial humana del lenguaje, que nos convierte en casi dioses. No la técnica de la escritura que solo posibilita su conservación. El tránsito de los caracteres tallados en piedra u objetos tangibles hacia registros gráficos o virtuales no debe llevarnos a confundir la esencia creativa por excelencia, que radica en la propia condición simbólica del lenguaje.

El acopio, el ordenar y el sistematizar contenidos o significados para su recuperación, actualización o aplicación no genera ni crea nueva información pues solo la repite. Es decir, como ha precisado Boris Groys (2003), en relación al discurso artístico y literario, no es lo mismo lo nuevo y la novedad que la innovación[2]. Únicamente cuando se crean nuevos contenidos disidentes y críticos a través del uso creativo de la imaginación, que se produce por las combinaciones potenciales, se revelan innovaciones muy diferentes que las simples nuevas expresiones de los mismos contenidos.

Por supuesto, la búsqueda de lo nuevo ha jugado en la escritura como práctica un rol destacado en el manejo de la información dentro de una o varias tradiciones literarias. La capacidad de diseminarla ha tenido en los siglos la voluntad de grandes cultores como Goldsmith reseña, pero desde una ética de crisis y estancamiento donde equivocadamente se defiende que la “construcción o concepción de un texto se muestra tan importante como lo que este dice”. Se trata de un preludio ingenioso e intuitivo previo a un gran cambio de paradigma creativo, nada más. Simultáneamente a los Cien mil millones de poemas (1961) de Raymond de Queneau y la práctica de reunir fragmentos de las palabras de otros para generar una obra, intentos semejantes nos vienen desde el siglo pasado, aunque parece que en el actual ha conseguido la legitimación del plagio, en consonancia con la pérdida del horizonte ético, ante la supremacía de la religión del dinero y las ganancias de una cultura egocéntrica que incita a que jóvenes escritores tomen como modelo la copia o el engaño.

Este gracias al anglicismo usado para su denominación (patchwriting) -se pronuncia patchraitin- es elevado a virtud y revalorado por Goldsmith de modo falaz, cuando defiende las supuestas bondades y posibilidades de la literatura “no creativa” al afirmar que “la escritura transmite emoción de modo oblicuo e impredecible, con sentimientos expresados más como resultado del proceso de escritura que por las intenciones del autor” (p. 26). Se desprende de la  cita la reducción de la cognición simbólica del lenguaje humano, inherente a la redacción como técnica creativa, a un simple sistema de transmisión de información existente sobre el entorno o medio y al uso estético-literario de la misma como un resultado o significado explicitado por azar en combinación aleatoria, ajena a la imaginación del enunciador y su intención técnica de generar efectos estésicos[3] o revelaciones sensibles que comunican con plena conciencia sentidos implícitos, disidentes y críticos como experiencia de lectura estética o vivencia fenomenológica innovadora y enriquecedora. No confundamos el uso informativo, lúdico y combinatorio de las palabras, que puede llamar la atención de casualidad, con el uso del lenguaje literario, simbólico y auténticamente creador, que logra iluminar dimensiones inéditas de la vivencia humana, con plena intención y conocimiento de las tradiciones culturales y artísticas.

En ese sentido, los cultores de esta escritura profana de una literacidad que reivindican una ampliación de la noción de literatura sostienen que la redacción estética se encuentra en una situación similar a la de la pintura frente a la fotografía y el teatro ante el cine o la televisión, frente a la tecnología más apta para replicar la realidad. De modo que la computadora, internet y la Inteligencia Artificial, concretadas en el chatgpt han conseguido poner al ser humano al servicio del algoritmo. Esta “venganza del texto”, parece para la mentalidad mediocre, ingeniosa y sedienta de fama, supuestamente desterrar la creatividad innovadora del talento, del genio, de la conciencia crítica y convertir a cualquiera en artista, literato o poeta, pero al servicio obediente de la mensajería instantánea digital y virtual.

Para ilustrar mejor lo señalado, por ejemplo, asumamos la novedad del Chatgpt que ha implicado que muchos usuarios de internet le hayan solicitado la creación de un poema bajo ciertos parámetros o indicaciones. Tal es el caso del “Poema a la caca”, escrito por ChatGPT a pedido de Tomás Costanzo para los niños de su barrio [Tomado de Facebook el 20 julio 2023] que dice: “En el rincón oculto del jardín, / donde la naturaleza se entrelaza, / un secreto sutil y sin fin, / reposa con discreción la caca. //Humilde tesoro de la vida,/ resultado de la digestión,/ un recordatorio sin medida,/ de nuestra humana condición”, etc. El resultado presenta un ingenioso texto que desde el punto de vista de la novedad es interesante por lo inusual de la temática[4], pero en el marco de la tradición poética nos encontramos con una concepción poética obsoleta basada en lo fonológico, la rima asonante y significados semánticos conocidos. 

Por el contrario, un poema de Robert Creenley (1926-2005), poeta estadounidense asociado con los poetas de Black Mountain, inaugura una estética del verso divergente e innovadora como en este breve poema “Lugar”: “Tu rostro//en la mente, lento amor,/ lento crecer, lento/ para aprender lo suficiente./ Paciencia para aprender/ a estar aquí, a saborear/ lo que sea que haya/ ahí fuera, aquí/ sin ti, aquí/ solo”. 

A diferencia del rasgo intrascendente del poema anterior, que otorga al excremento lo nuevo de la temática, no se puede ocultar en este la vigencia de una poética tradicional, repetitiva y anodina; por el contrario, el poema de Creenley nos reta en el desciframiento de la propia temática a partir del título (“Lugar”), que anuncia una intención de innovación semántica esencial que constituye la clave del efecto estético que desencadena su poética. Y que debemos descifrar a través de develar el secreto de su formalización. Para encontrar el acontecimiento performativo que desencadena la pregunta es: “¿qué amor es lento?”. La gran mayoría de las personas en esta era acelerada de la informática y la electrónica tienden a conceptuar el sentimiento amoroso como apurado encuentro, choque y fuga, atracción y diferencia, oportunidad y conquista; es decir, el erotismo cede paso a la sexualidad, el matrimonio al divorcio, el individualismo derrota a lo familiar. 

El discurso performativo del texto, que su estructura formal y brevedad refuerza, induce a una lectura como imagen innovadora del amor materno-filial. Recupera el valor simbólico y la significancia del amor a la madre, con su valor formativo esencial. Se trata de un poema a su madre que conjuga en síntesis un conjunto de impresiones que conducen, desde el regazo materno hasta la pérdida de nuestra progenitora, como una lenta cámara que con tomas y mínimos enfoques simultáneos ubican al lector ante la contundencia de un amor precisamente lento, porque acompaña años e incluso después de su ausencia. 

Genial perspectiva que pone en evidencia la dimensión y capacidad creadora del uso literario del lenguaje, imposible de conseguir sin una técnica poética sostenida y sustentada gracias a su libertad y mirada crítica. La proliferación entre los jóvenes escritores de la función “cortar y pegar”, alentada por la tecnología digital y la multimedia, atenta contra la experiencia humana y sus sentidos (recuerdos, sentidos, encuentros, etc.) al reducir el lenguaje humano a una acumulación de información, su sistematización y procesamiento cuantitativo acelerado. La verdadera fuente de creatividad del uso del lenguaje literario y artístico es la memoria, origen primario y esencial de la experiencia creadora e imaginativa de las palabras que llamamos poesía, literatura, arte. 

El conocimiento y la lectura de la tradición estética no pueden ser sustituidos por el algoritmo de una inteligencia artificial porque para cada literato en ciernes constituye una vivencia incanjeable, que modela su propia y única voz creadora. La labor del estudioso de la literatura y el arte no es asumir los significados y resultados que ya se conocen, que los críticos del gusto solo reiteran en sus interpretaciones, sino el desarrollar la capacidad de lectura disidente, el encontrar el acontecimiento y describir el efecto que genera de diálogo, interacción y reflexión estética.

 

Ilustración: Ricardo Figueroa
 

[1] Ya hemos deslindado el problema al afirmar que circulan dos concepciones de escritura literaria: la ampliada basada en la literacidad y la restringida basada en la literariedad. 

(Cf. https://www.youtube.com/watch?v=hPLxSvocyto https://www.facebook.com/letrassanmarcos/videos/literacidad-y-literariedad-cr%C3%ADtica-literaria-con-miguel-%C3%A1ngel/1504069983132154?locale=es_LA)

[2] “La innovación no opera con las cosas mismas. Sino con las jerarquías culturales y los valores. La innovación no consiste en que comparezca algo que estaba escondido, sino en transmutar el valor de algo visto y conocido desde siempre” (B. Groys, Sobre lo nuevo. Ensayo de una economía cultural, Pretextos, Valencia, 2005, pp.19)

[3] “El análisis del discurso en acto debe buscar primero la estesis, esos momentos de fusión entre el sujeto y el mundo sensible; a ese respecto, la estesis proporciona un anclaje metodológico a la orientación fenomenológica, dado que aparece en el texto como un momento de encuentro con las “cosas mismas” (Jacques Fontanille: Semiótica y literatura. Ensayos de método, Universidad de Lima, 2012, p. 263).

[4] Como el poema al estiércol o el excremento siguiente: En el rincón oculto del jardín,/ donde la naturaleza se entrelaza,/ un secreto sutil y sin fin,/ reposa con discreción la caca.//Humilde tesoro de la vida,/ resultado de la digestión,/ un recordatorio sin medida,/ de nuestra humana condición.//En apariencia insignificante,/ la tierra la acoge con amor,/ se funde con lo más elegante,/ y se convierte en flor.// Transformando lo que no sirve,/ en abono para el alma,/ la caca, en su deber conciso,/ nos enseña la ley del karma.//Con un acto tan simple y cotidiano,/ nos recuerda la igualdad,/que, sin importar estrato o plano,/ todos compartimos humanidad.// Así que, con respeto y sin tabú,/ honremos este curioso tema,/ pues hasta en lo que parece tabú,/ la naturaleza nos esquema.//En la caca, encontramos poesía,/ la belleza de lo inesperado, /una lección en la melancolía, /de que todo es conectado.//Porque en este poema solemne,/ con versos de calidez y gracia, /descubrimos que incluso lo mundano, /puede llenar nuestra vida de bonanza. Poema a la caca, escrito por ChatGPT a pedidos de los niños de mi barrio. 20 julio 2023, Tomás Costanzo ] Tomado de Facebook

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