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Poemas inéditos de Cromwell Castillo

  |   Poesía y narrativa peruana / Moscas de bar   |   Junio 01, 2022

Del libro “Círculo de fuego”

 

ARTE P(R)O(F)ÉTICA

 

El lenguaje es un puente

por el que la palabra cruza, desafiante, todas las fronteras.

 

Armazón articulado de espectros.

Nudo espléndido que evoca los orígenes del reino.

 

Si digo ‘esta voz es mía’, no es mi voz,

es el reflujo de la insuficiencia

que nos llama deseoso

desde la sombra de un aire primigenio.

 

Ni siquiera el presentimiento aborda 

este halo espeso que asoma su caudal ardiente.

 

La voluntad es un accidente del deseo.

vocación de no-ser / torre suprema de la incertidumbre.

 

Escritura: tesoro perdurable.

 

Te ofrezco aquí toda mi desgracia,

universal como las revelaciones

 

Escribir es asir el silencio y echarlo andar.

Escribir es sostener el pensamiento con la voz.

Escribir es domesticar el instinto ─pensamiento impensado─.

 

¿Te has preguntado a dónde va el rumor 

que agita la puerta inefable de este sueño milenario?

 

El lenguaje de las pesadillas

es el infame pasadizo de las pesadillas de la realidad.

 

 

 

LA NUEVA CASTA DE ABRAHAM

 

No es momento de forzar rutas cómplices.

Abrasemos la memoria

evocando a nuestros muertos

con su heredad perdurable 

de batallas inconclusas.

 

Cerremos filas al silencio:

infraterna y vieja costra de las componendas.

 

(32) Oremos. Levantemos el corazón.

Lo tenemos levantado hacia al Señor.

 

(33) La esperanza aguarda en catedrales 

donde rigen estremecimientos vanos:

 

Sumidos en una fe desfigurada, 

las iglesias bendicen cadáveres

en nombre de la guerra y la mentira,

y sus ministros nos obligan a hundirnos el llanto

enarbolando insólitas rectificaciones. 

 

Luego sobrevendrá el clamor universal:

 

Bienaventurados los que siguen el nuevo orden 

de las constelaciones:

 

lluvia invisible / triángulo de fuego / la fe ahogará Europa

(primero será Europa: dos mil veintidós ─más uno─, 

la era del aire)

 

Armazón de Barro Ungido / Dios Arde en una Bienaventuranza Incierta:

 

Casta creciente de Abraham en Latinoamérica.

No hay Verdad en lo que solo encierra dolor y remordimientos:

el mismo éxodo / la misma fatiga / el mismo origen de las rectificaciones

 

Animales salvajes serán soltados en el lugar del Edén:

Bienaventurados los hijos de la gran unificación tripartita.

 

No te acerques a la ciudad devastada por el aire,

de ella nacen ríos que erigieron su caudal en nombre de la muerte.

 

La Casa ha sido restaurada.

 

Levanta los ojos al cielo y mira: 

 

estamos perdidos en una vastedad insignificante 

de promesas celestes.

 

 

 

ASUNTO CRIMINAL

 

Con Herica, desde uno de los acantilados

de Puerto Eten; a propósito del ecocidio

de Repsol en el Perú.

 

I

 

En este mar solo cabe la memoria

de una música hegemónica que golpea nuestro cráneo

insistentemente

 

como una balada hostil, una compulsión 

asombrosa de rumores

donde reina la incuria y la muerte.

 

Ah, las raíces de la infancia

que el mar sacude raudamente

convirtiéndolas en espuma:

 

quisiera tener la certeza

que este mar no existe

y que la ciudad devorada por el agua

es solo el inútil espejismo del olvido. 

 

Pero no, el dolor arrecia con ardua marea negra,

y yo desde la cresta de este acantilado

veo olas tenebrosas descarnando peces y nutrias.

 

¿De dónde viene el fuerte oleaje 

que ha deshecho los pilares de la Tierra?

 

El mar resuena en mi interior

donde una caracola anuncia los presagios de los puertos:

 

no hay nadie en los navíos, solo la tempestad

mece el corazón herido de las aguas.

 

Ha llegado el tiempo de la ceniza.

 

En un vasto cementerio de rocas húmedas,

oigo la voz del gentío arrastrando el cadáver del último verano.

Todo ha sido consumido por la niebla,

y la mentira galopante del Viejo Mundo

es silencio / espada / lesión:

 

Prometido infierno / fruto perdurable.

 

La historia es un puñado de escombros

que canta una alegoría al viento amordazado

de nuestras costas:

 

caravana de aves picoteando en las playas

la noble mansedumbre de sus alas rotas.

 

El mar es triste en su saqueada fecundidad,

como el suelo donde aguardan los albores de la guerra. 

 

Nada ofrendarán sus aguas

que mueren 

lentamente

bajo el cielo estrellado

de enero.

 

2022: 

¿Oda a la sangre / Oda a la traición / Oda a la locura?

 

Revelaciones duermen y se orillan al roído murallón de piedra.

Estampida de bestias lascivas copulan en la negritud ascendente de la arena.

Polución sanguinaria / carnicería oscilante / región abatida.

Solo cuerpos fatigados pendiendo del horizonte abarcan este mar amado,

O es el sol abrasante que sujeta la indecible fragancia de lo incierto?

Luego sobrevendrán las tribulaciones: 

 

reminiscencias de frágiles ciudades 

desplomándose 

al otro lado de la marea. 

 

Todo está perdido.

 

 

 

II

 

La invisible danza de mis redes

devorada por las profundidades,

no logra descifrar el agua:

 

nada nos ha ofrendado el mar.

 

Leves augurios nos atan

al llamado impuro de tu voz, ¡oh, reino del crepúsculo!,

y apenas si el silencio sabe acariciarnos la memoria.

 

─¿Acaso desoímos el rumor vibrante de las preguntas

que encallan sobre esta orilla

ornamentada de aleteos moribundos 

y negras constelaciones?─

 

He vuelto a mirar la extensa muralla de agua

y algo delata el inútil pretexto 

de lo que somos:

 

el abismo seduce 

y nos asoma a una estación pétrea

vigilada por peces abisales 

y sombras inalcanzables.

 

Es el mar o la azulada versión de la muerte,

esa otra red imperiosa que lanzan los dioses

arrastrando nuestros ojos

a un viaje largo

a través de la noche.

 

He visto mi reflejo sobre sus aguas 

presumiendo la esperanza de los náufragos

 

de corazón incurable / oscilantes 

entre el volver o quedarse a fundar la niebla.

 

Inusitado reino de las transfiguraciones,

donde el viento es el soplido ruin

de bestias invisibles que atraviesan las ventanas de los puertos:

 

Verano galopante / hedor inmóvil 

 

Tiránica armazón de fuego

que desliza su furia en el lomo de las aguas

y engendra animales fatigados

y mórbidos.

 

¿Quién clava sus agujas en este ambiguo

jardín de incertidumbres?

 

Lanzo las redes 

al anchuroso ojo de agua

            una y otra vez

            una y otra vez

            una y tantas veces

y solo atrapo una pregunta irredimible:

 

¿Por qué nuestras plegarias ya no se oyen?

 

─¿A dónde va el canto constelado que mi alma escupe

al cielo abominable de las postrimerías? ─

 

Aves milenarias surcan el horizonte

colisionando su pico 

contra un paisaje de cadáveres

que esperan el gesto entrañable del aire.

 

¿Qué es una lágrima sino un deseoso aleteo nocturno?

 

Una lágrima caída al mar

es el mar devorando las profundidades

de los hombres.

 

Es el mar recuperando sus raíces.

 

 

 

III

La patria de mis ojos es el mar,

y tú una barca balanceándose,

discreta,

en sus profundidades.

 

Vocación impura

y babilónica la del lenguaje:

 

Hacer fluir el poema

en medio de un mar 

repleto de inmundicias. 

 

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