Blogs

Muestra poética del libro “Sombras de luna” de Luis Sánchez Agurto

LUIS SÁNCHEZ AGURTO (Motupe, 1976)

Estudió Educación en la Universidad Nacional “Pedro Ruiz Gallo”. Ha escrito los poemarios “Cicatrices del silencio”, “Sensualidad en gris”, “Poemas para el mar”, “Canto a Javier Heraud”, “Hojas frescas”, entre otros. También los Libros de cuentos “Al otro lado de las horas” y “Palabras del estanque”. 

Entre sus premios destacan los Juegos Florales de poesía (Chiclayo, 2005), La Epístola de Amor (Chiclayo, 2007), Los Juegos Hispanoamericanos de Cuento “Mario Benedetti – JELYL” (2010), entre otros.

  |   Poesía y narrativa peruana / Moscas de bar   |   Mayo 23, 2024

 

Libertad al vacío

 

La vi desnudarse lentamente en el salón oscuro, 

pasear descalza entre los hilos de luna

que agujereaban la ventana,

llenar de azucenas sus pechos asesinos 

y perfumar de inocencia una rosa negra...

 

Cantar y danzar luego un deseo muerto, 

llenar de anhelos seguidamente

una copa de perfumes grises;

volver los ojos

a otro cuerpo desnudo, abierto 

a dos corazones de mi cintura.

 

La vi en el espejo

acariciarse las caderas adolescentemente, 

recoger un fresco rubor de quince años y 

abrasar con sus muslos

un suspiro negado... 

la vi más

turbada que una risa transparente, 

infinita...

 

La vi vestirse lentamente,

caminar descalza hacia la ventana, 

aspirar el aroma, tirarse...

 

 

Intensidad Vírgira

 

He querido desnudarte sin quitarte nada. 

Recorrerte al son de un nocturno, buscar 

en tu pecho

esa mujer que me llama 

desde la tumba...

He querido beber de tus senos

dos versos tristes de Oquendo; detenerme luego 

entre la inmensidad de tu alma y la nada,

a ver si entre ellas

calmo el calor de tus caderas.

 

He querido, mientras me hablabas, tocarte 

el rumor aquel que te hace pública.

Olvidar que has estado en mil brazos ignotamente; 

hundir mis manos en tu diminuta falda

y besar tu edad toda

en los pistilos sagrados de tu ausencia.

 

He querido desnudarte sin quitarte nada 

para sentirte virgen nuevamente,

para que el viento no se lleve ni un gemido 

y la luna se vista de negro

en la mitad de tu pubis,

mientras un jarrón de leche te bañe 

dulcemente,

y no se escuche nada, 

nada sino tú

sola, 

solamente.

 

 

Paris y Helena

 

Te quedaste abrazada a la ventana

y perdiste mi recuerdo en una figura...

Me quedé amurallado a tu piel y 

recordé la ciudad que ardía…

 

Me levanté muerto. La ciudad dormía.

Sin embargo, Príamo lloraba en la azotea de su palacio.

Volví el rostro

y la lanza de tu desnudez me pasó el alma.

 

Las ondulaciones de tu piel pudieron más que mi prudencia. 

 

Miles de espadas chocan hoy por tu belleza.

Llora también el Noble príncipe guerrero, 

y el viento canta la gloria de su tristeza.

 

Vienes hacia mí,

la luna sonríe en tus senos fatales 

y yo, una vez más,

me mojo en el desierto de tu cintura.

 

De pie,

abres las piernas, levantas 

los brazos hacia el cosmos y 

a contra luz, te lees un vacío 

una farsa; callas…

 

Y le tiras la libertad a un dios indiferente.

 

 

Flor sin tierra

 

Hoy quiero desnudar la rosa y poseer sus labios,

caer despacio y suspirar en ellos,

tocar sus ángulos virginales y morir

descubriendo la vida que no desvelan los sabios.

 

Ella que es sonrosada, fina, pura y vacía

se teñirá de emoción y se hará más roja todavía,

me regalará su fragancia y, aferrada a mi calor,

me dirá: Qué pena que sea sólo un instante el amor.

 

Hoy quiero desnudar la vida y poseer sus sueños,

entender por qué a veces las musas tienen dueños

faltos de cariño, de detalles y de abrazos sinceros;

llenos de vanidad, engaños y falsos “Te quieros”.

 

Hoy quiero desnudar la rosa y poseer sus labios,

amarla ahí, en la paz del campo y la brisa,

entre diamelas y copas de un huerto sin pena

y, con un beso, cerrar con ella, la noche de luna llena.

 

Hoy quiero desnudar la rosa y pensar en ti.

 

 

Virgen

 

Y serás mujer en mis brazos.

Y mientras me vaya abrasando tu virginidad 

y vayas echando tus pétalos a mi alma

yo te iré recitando este poema.

 

 

Y en tu blanca piel danzarán las rosas. 

Y se desnudará la luna.

Y yo te seguiré recitando estos versos 

como un lobo en la oscuridad.

 

Y quemarás en mi piel.

Y me beberé toda tu fragancia.

Y en tu corola se mojará mi nombre, 

y el tiempo lo leerá allá

en los jardines inmortales del amor.

 

 

Imagen: 170109-120X60-1580321373.jpg (1300×650) (tiendasdecuadros.com)

Compartir en

Facebook   Twitter   WhatsApp

653 Vistas    

Comentarios

1 comentarios

Déjanos un comentario

Visita mas contenido

Da clic Aquí para que revise otras publicaciones sobre Blogs