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Poemas de Antony Damián Súclupe

Antony Damián Súclupe (Túcume, Lambayeque, 1999). Es licenciado en Pedagogía Artística por la Escuela Profesional de Arte de la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo, además de poeta, declamador, gestor cultural y tallerista de danzas folclóricas y danza contemporánea. Ha publicado los libros “Que la luz acompañe tu sueño” y “Luz de todas las estaciones” (Prometeo Desencadenado Ediciones, 2021 y 2024, respectivamente). Su poesía ha sido difundida en medios físicos y digitales de Perú, Argentina y México.

  |   Poesía y narrativa peruana / Moscas de bar   |   Junio 10, 2024

 

DEJADME

 

Dejad que mi cuerpo hable, 

que me envuelva 

en los brazos del viento 

y me ate al amor del compás…

Dejad que fluya; así, suave y ligero 

como pluma descendiendo… 

Dejad que mi alma cante

y expanda el néctar divino 

de mis lamentos. 

Dejadme brillar como luna llena 

en noche oscura, 

con el auditorio rebosante

y el estallido de las palmas; 

dejadme enfrentar lo habitable

del miedo, del dolor y la angustia. 

Dejad que me enfrente a mí.

 

 

 

MUJER

 

Como el viento 

en pleno verano, 

como ola 

acariciando el cielo,

como el verso 

en el sendero de la vida, 

como luna radiante 

en noche oscura…

Como todas las cosas que te rodean,

incluidos tus demonios 

y tus ángeles. 

Con todo lo que eres, mujer, 

eres luz de todas las estaciones.

 

 

 

QUIMERA

 

Sueño que el rico comparte con el pobre. 

Sueño que la paz reina el mundo. 

Sueño que los niños disfrutan de su niñez. 

Sueño que el aire es puro. 

Sueño con las aguas cristalinas de los mares, ríos y lagos. 

Sueño que la corrupción de mi país se acaba. 

Sueño con una nueva generación de jóvenes. 

Sueño que el hijo no olvida a sus padres. 

Sueño con una muchedumbre llena de arte. 

Sueño con una nueva esperanza. 

Sueño con los sueños que sueño. 

Sueño, sueño con un mundo nuevo…

 

 

 

CANTAR A MI PUEBLO

 

Los cantares que se desprenden de mi ser

son los más puros y frecuentes algoritmos de la vida, 

como aquel verso que se tiñe suave en una hoja   

para un pueblito distante y perfecto a la vez… 

 

Tierra bendecida por la purísima, 

y protegida por su manto celestial. 

Es sin duda el único valle piramidal, 

prototipo de identidad. 

 

Prestigiosa cuna de un gran intelectual 

que marcó la diferencia a nivel mundial, 

dichosa la tierra de haberlo albergado y criado 

al matemático y doctor, Federico Villarreal. 

 

Como aquel astro que ilumina 

las cuatro esquinas de mi parque principal, 

en una de ellas hay sabiduría escrita, 

y paralelo a ella, Franklin vendiendo raspadilla. 

 

Unidad es el reflejo que resalta del pueblito, 

pueblito misterioso, verdusco y amarillento 

que busca surgir de hoyos oscuros y profundos,

de los incapaces que lo han sumergido en el olvido... 

 

Momentos de misterio que se cuentan 

en las cartas y la mesa de don Santos Vera, 

que, con sus pactos y yerbas curanderas 

se convirtió en el mejor brujo, leyenda y tradición.

 

Elegancia y sabiduría se desprenden de las damas,

que, con su arte culinario ancestral,

a invitados forasteros saben deleitar, 

con la chicha de jora, postres y algo más… 

 

Al son de la chirimía… brotan los versos al danzar 

con máscaras de diablos y capas al compás, 

hablo de la danza declarada patrimonio nacional

de mi pueblito, la Danza de los diablicos, 

de mi polvoriento distrito de Túcume. 

 

 

 

EL PARQUE

 

Hoy retorné a la misma esquina, 

por aquel viejo parque lleno 

de árboles desabridos, 

y de muros pintarrajeados. 

Hoy me sentí extraño 

y débil frente a los cuatro puntos cardinales, 

frente al vaivén del viejo parque, 

frente a las huellas tatuadas del árbol. 

 

 

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