CULTURA

Bethoven Medina: "El artista debe proponer en su obra la sociedad esperada"

Bethoven Medina Sánchez (Trujillo, 1960) es considerado una de las voces más importantes de la literatura peruana contemporánea. Es un autor prolífico cuya producción abarca la poesía, el cuento, la novela y el ensayo. Como escritor y gestor cultural, alienta con perseverancia la defensa de los valores humanistas y la divulgación literaria como parte de su compromiso con la investigación, la (re)valoración de autores y la lectura.

FUEGOS ESENCIALES   |   Cromwell Castillo   |   Junio 01, 2024

Ha obtenido importantes premios nacionales e internacionales y su obra ha merecido los ensayos “El caoticismo semántico en la Poesía de Bethoven Medina Sánchez” de Juan Paredes Carbonell (2004) y “El fondo de la palabra en la poesía de Bethoven Medina Sánchez” de Hugo Gonzáles Aguilar (2005). Ahora, en su plena madurez creadora, nos da la oportunidad de conocer un poco más sobre su pensamiento poético, su admirable actitud frente a la vida y sus apreciaciones sobre la estética y la realidad nacional.                                                                                        

 

Bethoven, después de todos estos años de trayectoria literaria, de exitosas publicaciones, premios y reconocimientos, ¿qué es lo que sigues descubriendo en (la) poesía y qué buscas transmitirle a la humanidad?

En la poesía se descubre la síntesis y esencia de la vida. Es un sentimiento vuelto creación. Te permite el auto conocimiento de ti mismo. La poesía nace de nuestro sentir y ser. Sin embargo, estamos en un país en el cual la mayoría de sus habitantes consideran lo que Peter Drucker denominó «la sociedad del conocimiento», en la cual el uso de la información y del saber humano constituyen un activo fundamental y de un valor altamente estratégico para el desarrollo científico, cultural y económico. Entonces, cuando hablamos de humanidad, nos involucra a todos, por lo tanto, la prioridad es dar un mensaje más universal y total. El ego personal va quedando como tema accesitario. Tenemos que estar a la altura de la realidad y propiciar un mundo mejor. Nuestro país presenta graves problemas sociales que demandan participar en una nueva realidad, y nos corresponde a los escritores contribuir a la transformación del conocimiento a favor del humanismo, de esta manera aportaremos al desarrollo sostenible del país. 

 

¿En qué te has apoyado más para configurar tu universo literario: en tu experiencia como lector, en la contemplación activa de tu gestión cultural o en el silencio reflexivo propio del recogimiento de todo escritor?

En todo lo que has mencionado. Me explico: como lector desde mis inicios soy consciente que sin lectura no se avanza. Leo, luego existo. La lectura inspira, motiva, da soporte. En lo que corresponde a la gestión cultural, pienso que tenemos que avanzar colectivamente. Desde mi primer libro opté por lo plural antes que lo individual, primero publiqué la antología “Labios abiertos” (1979), y enseguida mi libro “Necesario silencio para que las hojas conversen” (1980), y así he continuado con más libros y más antologías. Gestioné con otros colegas los grupos literarios “Nuevo amanecer” (Trujillo) y “Raíz Cúbica” (Cajamarca). Asimismo, integré el Frente de Escritores de La Libertad. Actualmente, pertenezco a la Asociación Peruana de Literatura Infantil Juvenil (APLIJ) y al Instituto de Estudios Vallejianos de la Universidad Nacional de Trujillo. En lo que respecta al silencio reflexivo y de recogimiento, como escritor, lo asumo cuando medito antes de escribir, cuando cavilo profundamente en el gran Saber. 

 

En tu libro “Éxodo a las siete estaciones”, que te mereció un premio hispanoamericano de poesía, haces referencia al número siete, considerado como el número de la perfección, de la magia, el misticismo y la intelectualidad; luego vemos que en “Julio Garrido Malaver: poesía y ejes temáticos”, tu último libro publicado, siete son las materias que utilizas para abordar de manera aguda y reflexiva la obra del escritor celendino. Creo que no es una coincidencia. ¿Desde cuándo y por qué decidiste entrar al mundo de la numerología? ¿Qué sagrados códigos le ofrecen los números a la poesía? 

La numerología viene desde mis inicios y viene in crescendo, desde “Necesario silencio para que las hojas conversen” (1980) que fue elegía a la madre viva y a la vez muerta,  en tercera y cuarta dimensión, en la edad de acuario. En “Quebradas las alas” (1983) evoqué al padre fallecido y mencioné números y significados de vida y esperanza. Luego, en “Volumen de Vida” (1992) usé el número 3, el título tiene 3 palabras y son 3 partes en sentido inverso 3, 2, 1 de la desolación a la alegría. En “Ulises y Taykanamo en altamar” (2012), aparecen estrellas (astrología), las siete islas que recorrió Ulises y Taykanamo con su Huaca de 7 Arcoíris. En “Éxodo a las siete estaciones” (2016), ciertamente, hay mayores claves y códigos en palabras y números que dicen más de lo que se sabe. En mi libro “Éter/ etersí” (2021), se expande mis temas que tienen anunciaciones y enunciaciones entre cábala, numerología y astrología, que me permiten formular un mensaje para la nueva era.

En cuanto al ensayo “Julio Garrido Malaver: poesía y ejes temáticos”, la identificación y determinación numérica del siete es el resultado de la investigación, no fue premeditado. En verdad, me percaté cuando llegué a la conclusión de la lectura de la poética del gran e imprescindible poeta peruano. En todo caso son las leyes naturales o las energías de la buena intención las que me guían.

 

Bethoven, hay un tema controversial que ha suscitado intensos debates en varias plataformas: ¿consideras que la literatura se ha renovado con la tecnología digital? 

No se ha renovado en sí, se ha masificado. En la actualidad nos encontramos en un mundo cambiante, con megatendencias que producen cambios rápidos y profundos en las sociedades, las cuales deben adaptarse inmediatamente con visión, flexibilidad y creatividad ante este nuevo escenario. Nos encontramos en un nuevo cuarto de siglo y la misión de la creatividad, la innovación y los procesos de gestión de la transferencia de tecnología son parte del “ethos” del mundo. Las oportunidades de grandes empresas como Google, Apple, Samsung y otras, son apoyo al trabajo sinérgico entre los autores y lectores, con procesos que incentivan la creatividad y motivan la innovación para que el nivel intelectual generado tenga el impacto esperado y pueda colaborar para que el sector socio-cultural encuentre respuestas a sus requerimientos y a sus necesidades, de manera que estos procesos creativos y de difusión beneficien a la sociedad.

 

¿Qué posibilidades aportan las nuevas tecnologías y sus realidades artificiales a la creación literaria?

Hay aportes en tiempo real , sin embargo, el desarrollo de la ciencia, tecnología debe incluir a la innovación y así se promueva el acercamiento digital de los integrantes de la sociedad. El internet permite que la población de escritores, estudiantes, docentes, investigadores y ciudadanía en general, se relacionen entre sí. Por lo tanto, estas deberían convertirse en redes de conocimiento, creación literaria e información, y así estar atentos a la inteligencia artificial.

Las redes culturales para los escritores son un medio de comunicación de estructura compleja, en la que cada usuario depende del sistema. Las redes permiten la sinergia a través de interacciones entre sus miembros que comparten intereses, fuerzas y puntos de apoyo con el propósito de dialogar, encontrar respuestas, y contribuir a la cultura nacional. Las oportunidades de difusión se han ampliado, el asunto es filtrar los contenidos.

 

Bethoven, ¿nos das algunas reflexiones sobre el panorama político, social y cultural que vivimos? ¿En qué medida la realidad nacional aporta a la obra de un artista?

En el panorama actual no se distingue a políticos con ideología y principios. La política ha dejado la filosofía y sociología para convertirse en oportunidad de negocios entre “empresas” (partidos) y “socios aportantes” (integrantes). Se han perdido valores esenciales. La improvisación superó la misión. Es una lástima la conducta de los actores de los poderes del Estado ante la realidad nacional, máxime si a nivel internacional se tiene la Agenda 2030 con sus 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible y sus metas, fijada por Naciones Unidas en 2015, y lo cual se espera alcanzar en menos de una década, es decir al 2030. Revisamos y no vemos avances concretos.

Asimismo, tanto la agenda 2030, como la llamada cuarta revolución industrial con la Inteligencia artificial, pretenden contribuir al futuro de la sociedad actual mediante el cambio de paradigmas en los procesos y modelos de negocio, en la atención de necesidades de la sociedad, y el inevitable impacto en el entorno sociocultural y educativo-formativo.

La realidad nacional, no aporta, está como tal cual. Pienso, más bien, que el artista partiendo de esa realidad indeseada debe proponer en su obra la sociedad esperada, y aportar con mensajes de identidad, de reivindicación, de superación integral. Debemos ir de la actual realidad a una sociedad con bienestar social, con valores y con un desarrollo sostenible.

 

¿Qué consejo le darías a los jóvenes poetas que enfrentan el desafío de publicar su primer libro?

No tanto consejo, pero sí como sugerencia: que lean las “Cartas a un joven poeta” de Rilke. No por madrugar se amanece más temprano. Hay que estar siempre entre el equilibrio de la forma y el contenido. Poesía no es cantidad, sino calidad. Gracias por la entrevista. Seguimos avanzando.

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